· Age - Lianne le Havas
Estás esperando y el tiempo pasa. Te dedicas a recordar el "ya vuelvo" que escuchaste por última vez resonar en el silencio de la noche. Estás parado, sentado y quieto; a la vez nervioso y sobresaltado: no sabes que va a pasar. Los minutos pasan y tus manos se inquietan, buscas un entretenimiento de todo lo que tienes a tu alrededor aun sabiendo que nada va a enterrar tu ansiedad. Te sientas y piensas. Buscas en tus cosas algo para evitar que cuando llegue piense que estás impaciente; loco.
Quieres cada parte de su cuerpo confundido. Quieres ser la mano que deshaga ese nudo mental, quieres desenhebrar el hilo de su locura para dejarlo jugar sobre tus dedos traviesos. Estás harto de pensar en alternativas y momentos mejores:
overthinking kills people.
No tienes más ganas de escribir. Ya pasó el momento y te quedas con sed y sin entender las ganas de beber. Brindemos por la conclusión de la noche: no puedo curar con mis manos cualquier cosa que pase en tu cabeza; por todo lo que haga sobre tu cuerpo, no vas a encontrar ninguna forma de disfrutar si el recuerdo tabica el camino que tu voz debería recorrer.
Escribí esto hace años y lo rescato porque sigue teniendo muchísimo valor para mi. Somos amigos como nunca, pero son recuerdos que nunca se van a poder borrar, escritos en un lugar que marca la historia de cada uno.
Es el placer del recuerdo ahora, más que el físico del momento. Es la sonrisa que me genera pensar en lo que pasó y lo que nunca, que al final puede haber sido el mejor desenlace de todos.
Por el cariño que nos une:
S
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